Nuestro universo interior
¿Cómo es posible explicar algo así como una visión o
presentimiento interior que al parecer se extiende largamente en el tiempo pero,
dura menos que un fogonazo de flash?; capta, aprende, pero ….. qué capta o qué
aprende, …. todo y nada porque… ¿como se puede demostrar?, aprendes, pero qué …
como embozada de agua que quiere retener entre tus manos, se marcha, desaparece…
es como el amor, se ama y se siente pero, al momento de explicar lo vivido, igualmente
la esencia se pierde entre las frases. En la vida del espíritu hay cosas y
momentos que no se pueden transmitir o traspasar, son como humos, se ven y en ciertos
casos hasta se pueden oler pero, no los puede palpar ni retener, todo queda
grabado en tu subconsciente y cuando vuelven los recuerda, se siente y se nota
su olor y su proceder.
Si le digo a mis nietos que reúnan a sus amiguitos porque
en la merienda les voy a regalar un gran pastel, ellos me pueden creer y si lo
hacen es como un acto de fe porque, aunque no lo han visto creen que yo
les regalaré un pastel, pero en cuanto estén frente al pastel ya no es acto de
fe, están ante el pastel. Hay cosas que son de fe y cuando estos flash se
producen, algo cambia en tu interior, algún o algunos actos de fe desaparecen
porque los ha visto y vivido aunque en forma alguna pueda demostrar y si lo
intentas, lo más lógico es que los mal llamados listos te tachen de hereje o
desequilibrado mental como mínimo.
Esto es una labor muy personal, cada cual ha de
indagar en su interior y buscarse, allí están todas las respuesta, allí está tu
universo interior, fiel reflejo del exterior, ambos extensos e infinitos, creados
y regidos por un mismo espíritu, por el Espíritu de Dios en el cual existimos y vivimos;
veamos o encontremos en nuestro universo interior a Dios, el es nuestro ser
intimo. Dios se refleja en nosotros y nosotros somos, vivimos y existimos en
Dios.
Hemos de leer y vivir el evangelio, es palabra de vida
por la cual Cristo nos invita a seguirle, en San Juan 12:26 nos dice: “El que quiera servirme, que me siga; y donde este yo, allí también estará mi servidor: a quien
me sirva, el Padre le honrará”.
También se nos dice
en San Lucas 10:22 "Todas las cosas me han sido entregadas por
mi Padre. Nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre,
sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar." Con estas
palabras Dios nos anuncia que revela cosas a quien el Hijo lo quiera revelar,
esta es la causa por la cual se nos puede dar conocimiento (luz) que con
palabras es imposible expresar aunque nos queme por dentro.
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