APOCALIPSIS
capítulo III
Sardis significa “Canto de gozo” y representa la iglesia en
tiempos de la Reforma del 1517, hasta el 1798, cuando culmina la gran profecía
de tiempo de Daniel 7:25 y que varias veces se menciona en Apocalipsis.
Canto de
gozo” =
Escape
El mensaje a la iglesia de SARDIS
3:1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete
espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto:
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives,
y estás muerto.
Estos
mensajes van dirigidos a las iglesias que existieron en Asia menor, hoy
Turquía, además, a las iglesias del presente y juntamente a cada miembro de las
congregaciones cristianas.
El Señor
conoce nuestras obras y, como el árbol se conoce por sus frutos, nada hay
oculto ante sus ojos; el nombre de las cosas del Señor es un nombre de “VIDA”,
y el que hace la voluntad del Padre vive con Él y en Él.
La
iglesia tiene nombre de vida, pero esta muerta ya que sus obras están apartadas
del camino del Señor, cuyo camino es Verdad y VIDA. Ahora que cada cual saque
sus conclusiones.
3:2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están
para morir; porque no he hallado tus obras perfectas
delante de Dios.
“Aún
quedan cosas que están para morir”, hay mucho que reparar para que desaparezcan
esos peligros, gran parte de la jerarquía y como consecuencias también muchos
miembros de sus congregaciones están corruptos aunque. La jerarquía tal como
existe hoy es en sí corrupta. ¿En qué se parece el clero en general a los
apóstoles y sus discípulos?, ¿Se puede vivir en suntuosidad y predicar la
pobreza evangélica?, ¿Dónde la caridad?, ¿se puede aconsejar resignación al
pobre y al débil cuando ellos se gastan los dineros de los cepillos en
comilonas y fornicación? o, teniendo grandes sumas en cuentas corrientes, ¿de
donde ha salido ese dinero?, ningún obrero amasa fortuna trabajando
honradamente.
Por eso
ve, pide estar vigilante y afianzar las pocas cosas buenas que aun les quedan a
las iglesias, para que sean halladas como obras perfectas delante de Dios.
3:3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído;
y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré
sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
Velemos
para que cuando venga el Señor, nos encuentre con las lámparas encendidas,
cuidando todo aquello que de sus manos hemos recibido u oído, guardándolo en
nuestros corazones y con el arrepentimiento de cuanto le hemos sido infiel en
obras u omisiones.
3:4 Pero
tienes unas pocas personas en Sardis que no han
manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.
El señor
nos alerta de que aún en la iglesia quedan cosas buenas, puras y libre de toda
mácula. Estas pocas cosas que quedan son agradable y dignas, de las cuales
hemos de revestirnos para andar con el Señor. Las vestiduras de blanco son
signos de pureza y de luz.
3:5 El
que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del
libro de la vida, y confesaré
su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
Para no ser borrado del libro de la vida hay que
ser revestido con vestiduras blancas para que Cristo nos presente ante el trono
de su Padre, y de sus ángeles.
Al hacer el bien o haciendo la voluntad de Dios,
habremos vencido y, al ser
desencarnado en el último día de nuestra vida terrenal, nuestro espíritu será
revestido con vestiduras blancas, ese día será el día de la venida gloriosa del
Señor.
3:6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias.
Advertencia que se
repite en todos los últimos versículos
de cada mensaje, el Espíritu de Dios dice a cada iglesia: “El que tiene oído, oiga”, presta atención, porque soy misericordioso y es
imprescindible tu arrepentimiento para que yo te pueda revestir con vestiduras
blancas y confesar tu nombre de VIDA ante mi Padre, y ante sus ángeles.
Conclusión
de Sardis:
3:1 Dios es conocedor
de cuanto pensamos y hacemos. Él tiene el espíritu en todo lo creado.
3:2 Sé vigilante, y
afirma las cosas buenas que tienes en ti. No las dejes morir.
3:3 Acuérdate de todo
lo recibido, guárdalo y arrepiéntete de todo mal.
3:4 Hay pocas
personas que permanecen fiel, se uno de ellas.
3:5 No borrará del
libro de la vida a los que venciere, y Jesús confesará su nombre ante los
ángeles.
3:6 Esto es lo que el
espíritu del Cordero dice a su iglesia.
= Amor fraternal
El mensaje a la iglesia de FILADELFIA
3:7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo,
el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre
y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:
Cristo tiene toda
potestad, Él tiene la llave de David, la casa de David es la Jerusalén
celestial (tiene la llave del Reino de los Cielos), el Hijo del Hombre tiene la
potestad para abrir (perdonar) lo que no se puede cerrar y cerrar (condenar) lo
que nadie puede abrir.
3:8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta
abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque
tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has
negado mi nombre.
El Señor escudriña los corazones, por eso conoce todas
nuestras obras; ha visto tus obras, aunque rayen el límite mínimo, nunca has
negado el nombre del Señor, a pesar de tus debilidades, Él, ha abierto delante
de ti una puerta para que pases y nadie puede cerrarla porque el Señor es
grande y misericordioso.
3:9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de
Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son,
sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.
El Señor
entrega de su iglesia a los que dicen ser cristiano y no lo son, sino que
mienten. Mienten porque, ellos son de la sinagoga de Satanás, el Cordero dice:
Yo hare que vengan a mi y te los entregaré para que se postren a tus pies, y
reconocerán que yo te he amado (a la iglesia), y por amor os he lavado de vuestros
pecados con mi sangre.
3:10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te
guardaré de la hora
de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran
sobre la tierra.
La palabra paciente del Señor está a punto de cumplirse o
agotarse, por eso dice: Yo también te aguardaré. Esta se refiere para aquellos
justo que vivan sobre la tierra en el día de la ira del Señor, los guardará de
la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero.
3:11 He aquí, yo vengo
pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
Anuncia
su pronta venida, por tanto, se refiere al día de nuestra muerte su segunda
venida, porque la primera fue cuando vino a nosotros por el bautismo, pide que
retengamos lo que hemos hecho, nuestras obras y que sigamos para que nadie nos
engañe y pueda arrebatarnos la corona o premio a nuestros esfuerzos.
3:12 Al que venciere, yo lo haré columna en el
templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y
escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de
mi Dios, y mi nombre nuevo.
Los
grandes santos de la iglesia son como pilares que sustentan al templo de Dios,
son los que con grandeza han cumplido, son los grandes vencedores, el Señor
escribirá (dará renombre y gloria) sobre sus obras que es la presencia del
Señor a través de ellos en la construcción de la nueva Jerusalén, la cual
desciende del cielo y del nombre nuevo de Cristo.
Al que cumpla, al que venciere, Yo le haré
columna en el templo de mi Padre,
3:13 El
que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias.
Arrepentimiento, y
guardar lo que se nos entregó en acciones o palabra salida de la voluntad de
Dios.
Conclusión
de Filadelfia:
3:7 Esto dice el
Santo, el que tiene la llave que solo él puede abrir o cerrar, el que tiene
todo el poder.
3:8 Él es el único
con potestad de hacer o deshacer, de perdonar o condenar, ese poder es la
llave.
3:9 El Señor hará
ver a los impíos que yo te amo y que desprecio la mentira.
3:10 Como has
guardado mi palabra, yo te guardaré a ti en la hora de la prueba final que ha
de venir.
3:11 Reten lo que
tienes para que nadie te quite tu recompensa.
3:12 Al que venciere
le haré columna del templo de la nueva Jerusalén.
3:13 Estad atentos y
vigilar, eso dice el espíritu de la iglesia.
(PUEBLO DEL JUICIO)
El mensaje a la iglesia de LAODICEA
3:14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el
testigo fiel y verdadero, el principio de la creación
de Dios, dice esto:
Aquí da a entender
que es Juan el testigo fiel y verdadero, el que escribe al ángel de a iglesia
de Laodicea.
3:15 Yo
conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
El pecado
de esta iglesia es su tibieza, el ángel de Laodicea se lamenta diciendo ¿Ojalá
fuese frio o caliente!. ¿Te has preguntado alguna vez si tu relación con el Señor
es fría o caliente?
3:16 Pero
por cuanto eres tibio, y no frío
ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Eres
aborrecible y te vomitaré pues, ni ere frio ni caliente, tu tibieza es
vomitiva. Esta es la actitud de la iglesia el día de la fecha, eres excesivamente
tolerante y tus obras distan mucho de ser agradable al Padre.
3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna
cosa tengo necesidad; y no
sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
La
iglesia de hoy es, rica y vive en la suntuosidad vanidosa, su única necesidad
es la acumulación de bienes temporales, atesorándolos como el avaro atesora
grandes cantidades de dinero; está alojada en el poder, y añora la antigua
connivencia con el mismo, a toda costa procura no perder lo poco que le queda
de las antiguas prebendas, con todo esto no se dan cuenta que a pesar de todo
es una desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda.
3:18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y
vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para
que veas.
El
Espíritu aconseja a su iglesia de Laodicea
que compre oro refinado (que regrese a su primitiva fuente que da vida)
así será verdaderamente rica, y que compre vestiduras blanca (hacer la voluntad
de Dios) para cubrir la vergüenza de su desnudez y el deshonor, y úngete con el
colirio (ora y arrepiéntete) para poder ver que vas por el camino de la
perdición.
3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé,
pues, celoso, y arrepiéntete.
Sé, pues, celoso y arrepiéntete porque, “Yo reprendo y
castigo a todos los que amo”. Cristo nos ama hasta tal extremo que murió para
rescatarnos de nuestros pecados que nos conduce a la muerte. Con su muerte en
la cruz y su resurrección nos rescato de
la muerte, coronándonos con la aureola de la vida eterna junto a Él.
3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre
la puerta, entraré a él, y
cenaré con él, y él conmigo.
Cristo ha abierto una puerta frente a su iglesia, el invita
a todas las congregaciones para que pasen al banquete que nos tiene preparado.
El que oiga su voz y llama a su puerta entrará y será acogido como el novio a
la novia en el banquete nupcial y serán los dos un solo Espíritu.
3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así
como yo he vencido, y me
he sentado con mi Padre en su trono.
El que
venciere (el que entre por la puerta) se sentara en la mesa o trono del Cordero
como el Cordero (Cristo) al vencer se sentó en el trono con el Padre.
3:22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Arrepentimiento y hacer que Cristo viva en la iglesia (en
nosotros ). El aviso esta dado. Amen
Conclusión
de Laodicea:
3:14 El ángel de la
iglesia dice: Cristo es el testigo fiel y verdadero, el alfa y el omega de la
creación.
3:15 Dice que los
espíritus tibios no son del agrado de Dios,
3:16 Dice que por
ser tibio te vomitará de su boca, será como nada.
3:17 El que se cree
rico en este mundo, es un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
3:18 Yo
te aconsejo que es mejor atesorar bienes espirituales y vestiduras blancas, así
será grande ante Dios.
3:19 El Señor ama,
reprende y castiga para que mejoren los vencedores.
3:20 El dice “yo
estoy en tu puerta esperando que me invites a tu mesa.
3:21 Al que
venciere, lo sentaré en mi trono, como mi Padre me ha sentado a mí.
3:22 Esfuérzate y
arrepiéntete, dice el espíritu de la iglesia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario