lunes, 6 de julio de 2015

APOCALIPSIS Capítulo 3



APOCALIPSIS

capítulo III

Sardis significa “Canto de gozo” y representa la iglesia en tiempos de la Reforma del 1517, hasta el 1798, cuando culmina la gran profecía de tiempo de Daniel 7:25 y que varias veces se menciona en Apocalipsis.

Canto de gozo”  =  Escape
El mensaje a la iglesia de SARDIS

3:1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

Estos mensajes van dirigidos a las iglesias que existieron en Asia menor, hoy Turquía, además, a las iglesias del presente y juntamente a cada miembro de las congregaciones cristianas.
El Señor conoce nuestras obras y, como el árbol se conoce por sus frutos, nada hay oculto ante sus ojos; el nombre de las cosas del Señor es un nombre de “VIDA”, y el que hace la voluntad del Padre vive con Él y en Él.
La iglesia tiene nombre de vida, pero esta muerta ya que sus obras están apartadas del camino del Señor, cuyo camino es Verdad y VIDA. Ahora que cada cual saque sus conclusiones.

3:2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

“Aún quedan cosas que están para morir”, hay mucho que reparar para que desaparezcan esos peligros, gran parte de la jerarquía y como consecuencias también muchos miembros de sus congregaciones están corruptos aunque. La jerarquía tal como existe hoy es en sí corrupta. ¿En qué se parece el clero en general a los apóstoles y sus discípulos?, ¿Se puede vivir en suntuosidad y predicar la pobreza evangélica?, ¿Dónde la caridad?, ¿se puede aconsejar resignación al pobre y al débil cuando ellos se gastan los dineros de los cepillos en comilonas y fornicación? o, teniendo grandes sumas en cuentas corrientes, ¿de donde ha salido ese dinero?, ningún obrero amasa fortuna trabajando honradamente.
Por eso ve, pide estar vigilante y afianzar las pocas cosas buenas que aun les quedan a las iglesias, para que sean halladas como obras perfectas delante de Dios.

3:3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

Velemos para que cuando venga el Señor, nos encuentre con las lámparas encendidas, cuidando todo aquello que de sus manos hemos recibido u oído, guardándolo en nuestros corazones y con el arrepentimiento de cuanto le hemos sido infiel en obras u omisiones.

3:4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

El señor nos alerta de que aún en la iglesia quedan cosas buenas, puras y libre de toda mácula. Estas pocas cosas que quedan son agradable y dignas, de las cuales hemos de revestirnos para andar con el Señor. Las vestiduras de blanco son signos de pureza y de luz.

3:5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

Para no ser borrado del libro de la vida hay que ser revestido con vestiduras blancas para que Cristo nos presente ante el trono de su Padre, y de sus ángeles.
Al hacer el bien o haciendo la voluntad de Dios, habremos vencido y, al ser desencarnado en el último día de nuestra vida terrenal, nuestro espíritu será revestido con vestiduras blancas, ese día será el día de la venida gloriosa del Señor.

3:6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Advertencia que se repite en todos los últimos  versículos de cada mensaje, el Espíritu de Dios dice a cada iglesia: “El que tiene oído, oiga”, presta atención, porque soy misericordioso y es imprescindible tu arrepentimiento para que yo te pueda revestir con vestiduras blancas y confesar tu nombre de VIDA ante mi Padre, y ante sus  ángeles.

Conclusión de Sardis:
3:1   Dios es conocedor de cuanto pensamos y hacemos. Él tiene el espíritu en todo lo creado.      
3:2   Sé vigilante, y afirma las cosas buenas que tienes en ti. No las dejes morir. 
3:3   Acuérdate de todo lo recibido, guárdalo y arrepiéntete de todo mal.
3:4   Hay pocas personas que permanecen fiel, se uno de ellas.
3:5   No borrará del libro de la vida a los que venciere, y Jesús confesará su nombre ante los ángeles.
3:6   Esto es lo que el espíritu del Cordero dice a su iglesia.


= Amor fraternal

El mensaje a la iglesia de FILADELFIA 


3:7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

Cristo tiene toda potestad, Él tiene la llave de David, la casa de David es la Jerusalén celestial (tiene la llave del Reino de los Cielos), el Hijo del Hombre tiene la potestad para abrir (perdonar) lo que no se puede cerrar y cerrar (condenar) lo que nadie puede abrir.

3:8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

El Señor escudriña los corazones, por eso conoce todas nuestras obras; ha visto tus obras, aunque rayen el límite mínimo, nunca has negado el nombre del Señor, a pesar de tus debilidades, Él, ha abierto delante de ti una puerta para que pases y nadie puede cerrarla porque el Señor es grande y misericordioso.

3:9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.

El Señor entrega de su iglesia a los que dicen ser cristiano y no lo son, sino que mienten. Mienten porque, ellos son de la sinagoga de Satanás, el Cordero dice: Yo hare que vengan a mi y te los entregaré para que se postren a tus pies, y reconocerán que yo te he amado (a la iglesia), y por amor os he lavado de vuestros pecados con mi sangre.

3:10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

La palabra paciente del Señor está a punto de cumplirse o agotarse, por eso dice: Yo también te aguardaré. Esta se refiere para aquellos justo que vivan sobre la tierra en el día de la ira del Señor, los guardará de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero.

3:11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Anuncia su pronta venida, por tanto, se refiere al día de nuestra muerte su segunda venida, porque la primera fue cuando vino a nosotros por el bautismo, pide que retengamos lo que hemos hecho, nuestras obras y que sigamos para que nadie nos engañe y pueda arrebatarnos la corona o premio a nuestros esfuerzos.

3:12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.

Los grandes santos de la iglesia son como pilares que sustentan al templo de Dios, son los que con grandeza han cumplido, son los grandes vencedores, el Señor escribirá (dará renombre y gloria) sobre sus obras que es la presencia del Señor a través de ellos en la construcción de la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo y del nombre nuevo de Cristo.
 Al que cumpla, al que venciere, Yo le haré columna en el templo de mi Padre,

3:13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Arrepentimiento, y guardar lo que se nos entregó en acciones o palabra salida de la voluntad de Dios.

Conclusión de Filadelfia:
3:7     Esto dice el Santo, el que tiene la llave que solo él puede abrir o cerrar, el que tiene todo el poder.   
3:8     Él es el único con potestad de hacer o deshacer, de perdonar o condenar, ese poder es la llave.
3:9     El Señor hará ver a los impíos que yo te amo y que desprecio la mentira.
3:10    Como has guardado mi palabra, yo te guardaré a ti en la hora de la prueba final que ha de venir.
3:11    Reten lo que tienes para que nadie te quite tu recompensa.
3:12    Al que venciere le haré columna del templo de la nueva Jerusalén.
3:13    Estad atentos y vigilar, eso dice el espíritu de la iglesia.


(PUEBLO DEL JUICIO)
El mensaje a la iglesia de LAODICEA

3:14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:

Aquí da a entender que es Juan el testigo fiel y verdadero, el que escribe al ángel de a iglesia de Laodicea.

3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

El pecado de esta iglesia es su tibieza, el ángel de Laodicea se lamenta diciendo ¿Ojalá fuese frio o caliente!. ¿Te has preguntado alguna vez si tu relación con el Señor es fría o caliente?
3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

Eres aborrecible y te vomitaré pues, ni ere frio ni caliente, tu tibieza es vomitiva. Esta es la actitud de la iglesia el día de la fecha, eres excesivamente tolerante y tus obras distan mucho de ser agradable al Padre.

3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

La iglesia de hoy es, rica y vive en la suntuosidad vanidosa, su única necesidad es la acumulación de bienes temporales, atesorándolos como el avaro atesora grandes cantidades de dinero; está alojada en el poder, y añora la antigua connivencia con el mismo, a toda costa procura no perder lo poco que le queda de las antiguas prebendas, con todo esto no se dan cuenta que a pesar de todo es una desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda.

3:18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

El Espíritu aconseja a su iglesia de Laodicea  que compre oro refinado (que regrese a su primitiva fuente que da vida) así será verdaderamente rica, y que compre vestiduras blanca (hacer la voluntad de Dios) para cubrir la vergüenza de su desnudez y el deshonor, y úngete con el colirio (ora y arrepiéntete) para poder ver que vas por el camino de la perdición.

3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

Sé, pues, celoso y arrepiéntete porque, “Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Cristo nos ama hasta tal extremo que murió para rescatarnos de nuestros pecados que nos conduce a la muerte. Con su muerte en la cruz y su  resurrección nos rescato de la muerte, coronándonos con la aureola de la vida eterna junto a Él.

3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Cristo ha abierto una puerta frente a su iglesia, el invita a todas las congregaciones para que pasen al banquete que nos tiene preparado. El que oiga su voz y llama a su puerta entrará y será acogido como el novio a la novia en el banquete nupcial y serán los dos un solo Espíritu.

3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que venciere (el que entre por la puerta) se sentara en la mesa o trono del Cordero como el Cordero (Cristo) al vencer se sentó en el trono con el Padre.

3:22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Arrepentimiento y hacer que Cristo viva en la iglesia (en nosotros ). El aviso esta dado. Amen

Conclusión de Laodicea:
3:14    El ángel de la iglesia dice: Cristo es el testigo fiel y verdadero, el alfa y el omega de la creación.
3:15    Dice que los espíritus tibios no son del agrado de Dios,
3:16    Dice que por ser tibio te vomitará de su boca, será como nada.
3:17    El que se cree rico en este mundo, es un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
3:18    Yo te aconsejo que es mejor atesorar bienes espirituales y vestiduras blancas, así será grande ante Dios.
3:19    El Señor ama, reprende y castiga para que mejoren los vencedores.
3:20    El dice “yo estoy en tu puerta esperando que me invites a tu mesa.
3:21    Al que venciere, lo sentaré en mi trono, como mi Padre me ha sentado a mí.

3:22    Esfuérzate y arrepiéntete, dice el espíritu de la iglesia.

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