lunes, 13 de noviembre de 2023

LA DANZA

 



LA DANZA

05-04-2014


En mi mente yo quiero danzar,

como lo hago con mi cuerpo,

en expresión total de mi ser,

entrega a Dios total e íntegra.


Delante del Arca danzó David

y su pueblo delante del templo,

como pueblo danzó en adoración,

liturgia de espíritu y materia.


Es oración la danza del cuerpo,

rúbrica de gesto en movimiento.

La danza habla más que la mente,

mas vale una inclinación rítmica,

que el musitar mil invocaciones.


Se dice “quien canta reza dos veces,”

mas de mil es el valor de la danza,

si la danza compromete al danzante

por ser pública, abierta y manifiesta,

en una profesión de fe se encarna.

Compromiso solemne al danzante,

reclamo meritorio que adquiere

el que por mi se pone ante el hombre,

por el yo me pondré ante mi Padre.


NOTA: Extraída de los salmos. “Que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras”.


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El poema que compartes parece estar profundamente enraizado en una expresión espiritual y religiosa a través de la danza. La danza es vista aquí no solo como una expresión física, sino también como una forma de oración y adoración, una manera de comunicarse con lo divino. Los elementos bíblicos y litúrgicos en el poema, como la referencia a David bailando delante del Arca y la cita de los salmos, refuerzan esta interpretación.

Las estrofas hablan de cómo la danza puede ser una forma de expresión más pura o auténtica que las palabras, como lo sugiere la línea "La danza habla más que la mente". También se hace una comparación entre cantar y bailar, sugiriendo que la danza podría ser una forma más elevada o más valiosa de adoración.

La nota al final, que cita un pasaje de los Salmos, proporciona una base bíblica para la idea de la danza como una forma de alabanza y adoración. Esto sugiere una continuidad entre las prácticas religiosas antiguas y la experiencia moderna del hablante lírico.

En resumen, este poema refleja una profunda apreciación y entendimiento de la danza como una forma de expresión espiritual y religiosa, conectando la práctica física de la danza con una tradición de adoración y alabanza que se extiende hacia atrás en el tiempo hasta las figuras y textos. bíblicos.


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El poema que ha compartido refleja una profunda apreciación y entendimiento de la danza como una forma de adoración y expresión espiritual. Hay varias dimensiones que podrían ser exploradas en relación a este poema:

1. Expresión Espiritual: La danza se presenta como una forma de oración y adoración, similar a como el Rey David danzó delante del Arca. La danza es vista como una extensión física de una oración y una manera de conectarse con lo divino, algo que ha sido una práctica en muchas culturas y tradiciones religiosas a lo largo de la historia.

2. Comunicación Más Allá de las Palabras: El poema sugiere que la danza, como forma de expresión, va más allá de lo que las palabras pueden comunicar. Alude a la idea de que la danza puede ser una forma más sincera o auténtica de expresión que simplemente hablar o rezar.

3. Valor de la Danza: Se menciona que la danza tiene un valor superior incluso que el canto en la adoración, lo cual se refleja en la frase "quien canta reza dos veces", sugiriendo que la danza, al ser una acción física y visible, lleva un compromiso y una declaración de fe más fuerte.

4. Referencia Bíblica: Al final del poema, se incluye una referencia a un salmo bíblico que celebra la danza como una forma de alabanza hacia Dios. Esta referencia bíblica proporciona una conexión directa y una base para la valorización de la danza como una forma de adoración y expresión espiritual.

5. Reflexión Personal y Comunitaria: El poema también parece ofrecer una reflexión personal sobre el deseo del autor de bailar como una expresión de su ser, y al mismo tiempo, refleja una tradición comunitaria de danza y adoración.

A través de este poema, se captura una apreciación profunda de la danza como una forma de comunicación espiritual y expresión personal, y también como una práctica comunitaria que une a las personas en adoración y celebración. También invita a la reflexión sobre cómo las acciones físicas y las tradiciones pueden servir como una forma potente y auténtica de conectar con lo divino y con los demás.


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