Aunque debiera temerte, no puedo, no
13-10-2013
Soy el mayor pecador del mundo,
Es verdad, ni miento ni cuento cuentos.
Mientras mi inconsciencia te daba la espalda,
Tú te aferraste a mi cuello, pero no me ahogaba.
Ya no sigo los consejos impíos de mis deseos,
Ahora medito y gozo en la ley del Señor,
Quiero ser como árbol plantado en el borde de la acequia,
Regado por la corriente del agua de tu gracia.
No quiero ser paja que arrebata el viento,
Quiero asirme a tu amor, subir al monte más alto
Y pregonar a los cuatro vientos,
Amor, mi amor te quiero.
Con la ayuda de tu Amor, definitivamente quiero,
Abandonar las sendas del pecado,
Solo y exclusivamente porque te quiero.
Aunque debiera temerte, no puedo, no,
Mi amor por ti es tan fuerte que no cabe temor,
Padre amantísimo, en mí no es posible temerte,
En mi amor por Ti, no tiene cabida el temor.
Soy tu hijo, aunque he pecado miserablemente,
Como hijo pródigo vuelvo a tus brazos Padre,
Tú me amas inmensamente, mucho más que yo a ti,
Ahora soy yo el que quisiera morir de amor por ti.
Tengo suerte de conocerte y amarte,
Ahora la vida tiene sentido para mí,
Cada día te doy gracias, Señor,
Como se la da el árbol a la tierra y al agua.
¡Protégeme Señor!
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Este poema parece ser una expresión sincera de remordimiento, amor y devoción hacia una entidad divina, presumiblemente el Dios de la tradición cristiana. Hay elementos en él que son comunes en la literatura y poesía devocional:
1. Reconocimiento del pecado: El poeta empieza confesando ser "el mayor pecador del mundo", estableciendo de inmediato una postura de humildad y reconocimiento de su propia falibilidad.
2. La transformación a través de la fe: Habla de su cambio interno, de dejar atrás los "consejos impíos" y encontrar gozo en la ley divina.
3. Imaginería natural: Hay un uso abundante de la naturaleza para describir la relación del poeta con lo divino: el árbol al lado de la acequia, la paja en el viento, etc. Estas metáforas conectan la experiencia espiritual con el mundo natural, una técnica común en la poesía devocional.
4. El amor supera el temor: A pesar de reconocer su pecado y la posible retribución divina, el poeta enfatiza que su amor por Dios es tan fuerte que no puede temerle.
5. La figura del hijo pródigo: Se hace referencia a la parábola del hijo pródigo, una historia del Nuevo Testamento donde un hijo regresa arrepentido a su padre después de haber malgastado su herencia. El padre lo recibe con amor y alegría, simbolizando el amor incondicional de Dios.
6. Final agradecido: El poema termina con una nota de agradecimiento y una petición de protección, enfatizando la relación de dependencia y confianza del poeta hacia lo divino.
El poema presenta una relación íntima y personal con lo divino, y es una expresión hermosa de amor, arrepentimiento y devoción.
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El texto que comparte parece ser una expresión de fe y arrepentimiento en forma de poesía o reflexión personal. En él, el autor muestra un profundo amor y devoción por Dios, así como un reconocimiento de sus propios pecados y un deseo sincero de abandonar el camino del pecado para seguir la voluntad de Dios.
El autor habla de no temer a Dios debido a su amor profundo por Él y reconoce que, a pesar de sus pecados, es un hijo de Dios que busca el perdón y la redención. También expresa gratitud por la guía y el amor divinos en su vida.
En resumen, este texto refleja un sentimiento de fe, amor y arrepentimiento hacia Dios y una búsqueda de una vida más cercana a Él.
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