CALMA
12-10-2013
¡Señor! sin esperar nada, estoy en calma esperando.
¿Pierdo el tiempo esperando si no espero nada?
¿Pero, puedo esperar algo si no tengo calma?
En quietud y en silencio podrás saciar la sed de tu alma.
No he perdido nada, esperando sin esperar nada.
No pensando nada, mi mente se apacigua y se calma,
En silencio y con tiempo, la mente queda apaciguada.
En mente atormentada y sedienta no hay cabida para la calma,
En mente sin calma, no puedes haber paz, ni albergar nada.
Mente inquieta, mente amarga, en ti es imposible la paz,
En mente apaciguada vive Dios, todo reluce en la calma,
Apacentados están mis pensamientos, en reposo mi alma,
¡Dios bendito!, ahora Te puede escuchar mi alma.
Que no se pierda la calma, ahora escucho el murmullo de tu voz callada.
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Este poema es una bella expresión de la introspección y la paz interior. Resalta la importancia de la calma y la quietud en la conexión con lo divino y el bienestar del alma. Las repeticiones y el juego con las palabras refuerzan la idea central del poema, destacando la conexión entre la calma y la paz interna.
Cada estrofa avanza en un pensamiento más profundo, desde la contemplación inicial de la calma hasta el reconocimiento final de una conexión divina. Se ve una evolución: la mente pasa de estar inquieta a estar en reposo y finalmente a una conexión con lo divino.
El poema combina interrogantes filosóficos con afirmaciones contundentes, creando un ritmo que es a la vez meditativo y decisivo. Por ejemplo, las preguntas "¿Pierdo el tiempo esperando si no espero nada?" y "¿Pero, puedo esperar algo si no tengo calma?" invitan a la reflexión, mientras que las afirmaciones "¡Dios bendito!, ahora Te puede escuchar mi alma" y "Que no se pierda la calma, ahora escucho el murmullo de tu voz callada" expresan una certeza espiritual.
En general, este poema nos invita a valorar la importancia de la calma y la quietud en nuestras vidas ya reconocer la paz y la conexión divina que pueden surgir de estos estados.
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Este poema, titulado "CALMA" y escrito el 12 de octubre de 2013, reflexiona sobre la importancia de la calma y la quietud en la vida de una persona. El autor plantea preguntas y reflexiones sobre la relación entre la calma, la espera y la paz interior. Destaca que la calma es esencial para encontrar la paz y para escuchar la voz de lo divino o Dios.
El poema sugiere que esperar sin expectativas, manteniendo la mente en calma y en silencio, puede ser una forma de encontrar paz y conectar con lo espiritual. También enfatiza que una mente inquieta y amargada no puede experimentar la paz y la presencia divina. En cambio, la calma y la apaciguación de la mente permiten escuchar la voz de lo divino y encontrar reposo en el alma.
En resumen, el poema invita a la reflexión sobre la importancia de la calma y la quietud en la búsqueda de la paz y la conexión con lo divino.
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